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Breve pero contundente ánimo para acceder a las bendiciones espirituales

  ACCESO A LAS BENDICIONES ESPIRITUALES Dios, hermanos, en su creación nos da un lugar para comer espiritualmente y nos da todo. Imagínense como si están adentro de el mejor castillo de un rey, y ustedes son sus hijos. Hermanos, mucho más gloriosa es la realidad de estar en Cristo como hijos del Padre que toma nombre en todos. ¿Cuál debe ser tu actitud entonces? 1) No hay que preocuparse de que Dios nos negará sus bendiciones espirituales. Lo principal es lo espiritual que no todos tienen, hermanos. Aún cristianos necesitan saber que siempre está la comida espiritual allí para que ellos puedan ir. Unos cristianos piensan: “no, yo no, tal vez Dios no me dé comida espiritual hoy”. Y viven sin apreciar las riquezas del evangelio. No, hermanos, Dios siempre nos da todas las cosas espirituales. Y lo accedemos por gracia. Él nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales (Ef 1:3). También dice la Escritura: conforme a sus riquezas en gloria él nos da a nosotros y no...

Breve testimonio de mi salvación

  Yo nací en una familia cristiana por la gracia de Dios. No obstante, aunque nací en una excelente familia cristiana, yo no era regenerado; recién en el tercer año de la facultad encontré el mayor tesoro espiritual, Cristo en mí. Les explico el día de mi regeneración. En la facultad, yo me estaba preparando para estudiar unos finales.  Durante el estudio me llama mi padre desde otra ciudad: “Josías, tenes que venir a esta conferencia, no hay opción”. En la conferencia predicaban unos hermanos de la misión de mi padre --IPM--; predicaban también mensajes evangelísticos. Yo me fuí antes del día que terminara la conferencia para estudiar. Pero al regresar a la ciudad donde estudiaba, en la noche, no podía hacer los resúmenes para el exámen. Pensaba: “¿qué es más importante: perder mi alma en el infierno o esta facultad?”.  Oré a Dios reconociendo mi incapacidad, y consiente en dejar el mundo, y buscar la misericordia y la gracia de Cristo. Oré: “Dios, no quiero perder mi ti...